IRENE, UNA HISTORIA DE
LUCHA Y DETERMINACIÓN
Región: Lima, Perú
Área: Ruta Económica
Región: Lima, Perú
Área: Ruta Económica
IRENE
Lima, Perú
En la comunidad 30 de octubre del distrito de Villa María del Triunfo, el invierno es un desafío constante: el frío es intenso, el barro es un compañero diario y el acceso a servicios básicos es limitado. Es aquí donde vive Irene, una mujer de 43 años, madre de tres hijos y un verdadero ejemplo de lucha y perseverancia para su familia y su comunidad.
Desde pequeña, Irene creció bajo el cuidado de su abuela, quien le enseñó a ser fuerte y a valerse por sí misma. “Mi abuela me decía que debía luchar por mí misma, que sea trabajadora y luchadora”, recuerda Irene con nostalgia ya que la pérdida de su abuela significó un golpe duro que logró superar gracias a su resiliencia y determinación.
Un día, una vecina le habló del grupo de ahorro del proyecto Ruta Económica de Food for the Hungry Perú. Movida por la curiosidad, Irene decidió participar. Durante más de tres años, aprendió a manejar su dinero con responsabilidad, desarrollando un capital que le permitió alcanzar cumplir sus metas.

“Me gustó el grupo porque me enseñó el poder del ahorro. Juntábamos con las otras mamitas nuestros ahorros y luego los destinábamos a un objetivo planificado. En mi caso fue para el colegio de mis hijos; otras mamitas lo usaron para sus negocios o para mejorar sus casitas”, comenta con orgullo.
Con las capacitaciones de Food for the Hungry Perú, aprendió sobre la importancia de los valores en el proceso de ahorro como son la transparencia, el buen liderazgo y la responsabilidad. “Me hicieron sentir capaz de lograr mucho más. Fue un aliciente para descubrir mi capacidad de emprender”, afirma emocionada.
Empoderamiento para surgir

Hoy, Irene es una mujer empoderada que inspira a su comunidad con su ejemplo. Sus cuatro hijos son su mayor motivación para seguir adelante.
«Como madre, tienes que ser guerrera y no rendirte», dice con seguridad. «Cuando estuve sola con mis dos primeros hijos, vendía anticuchos, ropa, mazamorras, cualquier cosa para sacarlos adelante. Me las ingeniaba para encontrar un sol más para ellos”, agregó.
Aunque ahora vive con su actual pareja, padre de sus dos hijos menores, el aporte económico en el hogar no es suficiente.
“Hay muchas situaciones que uno pasa, pero tus hijos te hacen ser más fuertes. Mis pequeños me dicen: mamá, necesito para mi colegio; mamá, quiero comer y tantas cosas más. Y aunque a veces quieras decir basta, por tus hijos continúas luchando. Yo soy su pilar para ellos.”
Es así que con esa determinación y gracias al dinero ahorrado, Irene decidió dar un paso adelante y emprender un negocio propio. En el año 2024, compró una moto y se convirtió en moto taxista.
Hoy, este trabajo le permite apoyar y sostener económicamente a su familia. Transporta a niñas y niños hacia su colegio por rutas empinadas y curvas que ahora domina con destreza.
Al inicio, no todos confiaron en ella, pero no fue motivo para desistir. “Mi esposo me desanimaba, dudaba que pudiera aprender. Pero le demostré que sí podía con mi constancia. Ahora hasta lo recojo a él para ir a su trabajo, además de llevar a mis pequeños al colegio”, comenta entre risas.

Metas por cumplir
Irene no se detuvo. Inició además un negocio de repostería y hoy prepara kekes a pedido. «Me gusta hacer kekes que hago a pedido y los hago en la noche. Quiero que mi negocio de repostería crezca y, algún día, cumplir el sueño de estudiar Enfermería «, cuenta Irene quien ve en sus hijos una motivación para crecer y prosperar. Además, tiene grandes expectativas para el futuro pues desea ver a sus hijos convertidos en profesionales.
Irene es, además, presidenta de la Olla Común 30 de Octubre – parte alta, uno de los 10 locales comunales equipados por Food for the Hungry con módulos prefabricados, lavaderos de doble poza y sistemas mejorados de agua. En este espacio, su liderazgo y solidaridad son ampliamente reconocidos.
“Soy una mujer luchadora y en la ollita me gusta animar a las mamitas y darles una manito. A una compañera, que es madre soltera, le aconsejé que podía cocinar y recibir un pago semanal de la ollita o vender postres y así ahorrar para sus pequeños. Yo me encargo de llevarlos en mi moto a la pista para venderlos. Nada debe avergonzarte y amilanarte cuando trabajas honradamente para salir adelante”, afirma con convicción.

Más que una inspiración
La historia de Irene inspira a otras mujeres a valorar su potencial y a luchar por sus sueños. El empoderamiento económico es clave para que las mujeres como ella puedan tomar control de su futuro y el de sus familias. Su mensaje a las madres es claro: «Valórense por ustedes mismas. Ayuden a sus hijos a ser profesionales, independientes y luchadores. No se rindan”.
“Mi abuela me decía que debía luchar por mí misma, que sea trabajadora y luchadora” Irene